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viernes, 2 de noviembre de 2012

España vuelve a emigrar 40 años después


Los españoles vuelven a emigrar cuatro décadas después. Antes se iban trabajadores sin cualificación. Ahora, personas con formación, universitarios especializados. La mayoría, además, jóvenes. Como publicaba hace unas semanas este diario, en el último año --desde el pasado mes de octubre--, Aragón, no lejos de la media española, ha perdido más de 12.000 de entre 19 y 34 años. Y no es de extrañar, dado que el paro a nivel nacional supera el 50%. De lo que no hay duda es de que se van porque ya no encuentran puertas a las que llamar. En las últimas décadas, los flujos migratorios han variado significativamente, de país de emigrantes a país de inmigrantes. Y ahora, vuelta al principio. Por lo menos en parte. En las tertulias callejeras se da por sentado que lo mejor para los jóvenes es irse al extranjero, como apuntaba hace apenas un mes el rector de la Universidad de Zaragoza, Manuel López. Y las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE), dadas a conocer hace unas semanas, lo ratifican. En lo que va de año han abandonado España casi 55.000 autóctonos, un 21,6% más que en el mismo periodo del 2011.

RECUERDOS Varias imágenes se agolpan en el resumen de estos años, de estas décadas. De entrada, los trenes llenos de españoles en dirección a Francia, Alemania, Suiza, Bélgica. Sus pasajeros, cientos de miles, compraron el billete en los años 60 y 70 con la prosperidad como destino final. Muchos hombres y mujeres fueron operarios de fábrica en esos países. Muchas mujeres trabajaron como empleadas domésticas. Llegaron al corazón de Europa 20 años después que algunos exiliados de guerra.
Eran ciudadanos que abandonaban su país y a menudo a sus familias para ganarse la vida. Los de los 60 sucedieron a la emigración económica española que eligió América en el primer cuarto de siglo. Aunque hay muchas lagunas estadísticas, se puede hacer un perfil del que se iba. A ello ayudan datos del INE, números de la emigración española al continente europeo durante 1976. Aquel año, ya lejos del momento álgido del fenómeno migratorio, de 10.774 españoles que se fueron a Europa, 8.146 eran trabajadores de fábrica y 1.800, agricultores. El tercer grupo en número era, con 422 integrantes, el de los "trabajadores de los servicios, los deportes y las diversiones", según las cifras.
Para el siguiente capítulo del resumen son necesarias las imágenes de los que después han llegado en masa, desde el sur, saltando fronteras, por mar, como fuera. Las primeras pateras eran conocidas allá por 1992. Entonces, EL PERIÓDICO enviaba reporteros a Marruecos para explicar que en Tánger se hacía cola para lograr un visado, obligatorio para entrar en España desde mayo del año anterior. Quienes demostraran que vivían en España antes de esa fecha verían regularizada su situación. El comisario jefe de Algeciras, Miguel Ángel Fernández, dejó claro hasta qué punto era difícil ver lo que iba a pasar: "No hay datos objetivos para pensar que habrá más magrebís que intenten entrar clandestinamente en España, pero todo puede ser". no podía imaginar que cientos de miles de personas harían los imposible por llegar a la que veían como la tierra prometida, y que muchos lo pagarían con la vida.

EXTRANJEROS España seguía siendo un país con un porcentaje bajo de inmigración. En 1991 había 360.655 foráneos censados, un 0,91% del total. En el 2010 ya eran 5.747.734, un 12,2%. La cifra empezó a bajar porcentualmente solo este año, un 12,1%. Hace ya por lo menos cuatro años que la crisis empezó a provocar el adiós de los inmigrantes. El 2011 fue el primero en el que se fueron más personas de las que llegaron. En concreto, abandonaron España 507.740 personas, 50.000 más de las que llegaron.
Este año la tendencia se repite, y el país pierde población. En el caso aragonés, por ejemplo, en lo que va de año hay 3.048 habitantes menos, de los cuales 622 son españoles. Hasta este año, la decreciente llegada de inmigrantes aún bastaba para compensar el éxodo de autóctonos y foráneos.
Los españoles vuelven a emigrar cuatro décadas después. Antes se iban trabajadores sin cualificación. Ahora, personas con formación, universitarios especializados. La mayoría, además, jóvenes. Como publicaba hace unas semanas este diario, en el último año --desde el pasado mes de octubre--, Aragón, no lejos de la media española, ha perdido más de 12.000 de entre 19 y 34 años. Y no es de extrañar, dado que el paro a nivel nacional supera el 50%. De lo que no hay duda es de que se van porque ya no encuentran puertas a las que llamar. En las últimas décadas, los flujos migratorios han variado significativamente, de país de emigrantes a país de inmigrantes. Y ahora, vuelta al principio. Por lo menos en parte. En las tertulias callejeras se da por sentado que lo mejor para los jóvenes es irse al extranjero, como apuntaba hace apenas un mes el rector de la Universidad de Zaragoza, Manuel López. Y las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE), dadas a conocer hace unas semanas, lo ratifican. En lo que va de año han abandonado España casi 55.000 autóctonos, un 21,6% más que en el mismo periodo del 2011.
RECUERDOS Varias imágenes se agolpan en el resumen de estos años, de estas décadas. De entrada, los trenes llenos de españoles en dirección a Francia, Alemania, Suiza, Bélgica. Sus pasajeros, cientos de miles, compraron el billete en los años 60 y 70 con la prosperidad como destino final. Muchos hombres y mujeres fueron operarios de fábrica en esos países. Muchas mujeres trabajaron como empleadas domésticas. Llegaron al corazón de Europa 20 años después que algunos exiliados de guerra.
Eran ciudadanos que abandonaban su país y a menudo a sus familias para ganarse la vida. Los de los 60 sucedieron a la emigración económica española que eligió América en el primer cuarto de siglo. Aunque hay muchas lagunas estadísticas, se puede hacer un perfil del que se iba. A ello ayudan datos del INE, números de la emigración española al continente europeo durante 1976. Aquel año, ya lejos del momento álgido del fenómeno migratorio, de 10.774 españoles que se fueron a Europa, 8.146 eran trabajadores de fábrica y 1.800, agricultores. El tercer grupo en número era, con 422 integrantes, el de los "trabajadores de los servicios, los deportes y las diversiones", según las cifras.
Para el siguiente capítulo del resumen son necesarias las imágenes de los que después han llegado en masa, desde el sur, saltando fronteras, por mar, como fuera. Las primeras pateras eran conocidas allá por 1992. Entonces, EL PERIÓDICO enviaba reporteros a Marruecos para explicar que en Tánger se hacía cola para lograr un visado, obligatorio para entrar en España desde mayo del año anterior. Quienes demostraran que vivían en España antes de esa fecha verían regularizada su situación. El comisario jefe de Algeciras, Miguel Ángel Fernández, dejó claro hasta qué punto era difícil ver lo que iba a pasar: "No hay datos objetivos para pensar que habrá más magrebís que intenten entrar clandestinamente en España, pero todo puede ser". no podía imaginar que cientos de miles de personas harían los imposible por llegar a la que veían como la tierra prometida, y que muchos lo pagarían con la vida.
EXTRANJEROS España seguía siendo un país con un porcentaje bajo de inmigración. En 1991 había 360.655 foráneos censados, un 0,91% del total. En el 2010 ya eran 5.747.734, un 12,2%. La cifra empezó a bajar porcentualmente solo este año, un 12,1%. Hace ya por lo menos cuatro años que la crisis empezó a provocar el adiós de los inmigrantes. El 2011 fue el primero en el que se fueron más personas de las que llegaron. En concreto, abandonaron España 507.740 personas, 50.000 más de las que llegaron.
Este año la tendencia se repite, y el país pierde población. En el caso aragonés, por ejemplo, en lo que va de año hay 3.048 habitantes menos, de los cuales 622 son españoles. Hasta este año, la decreciente llegada de inmigrantes aún bastaba para compensar el éxodo de autóctonos y foráneos.

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